18 jun. 2010

Admiro a los seres del desierto en sus jaimas, son gente con dignidad, buenos anfitriones, exponen sus vidas por defenderte, mientras duermes bajo los exóticos tapices puedes sentirte tranquilo. Era un sueño pensar que vives ahí, rodeado de arena en un horizonte desdibujado en su forma, un mundo atrayente por su inmensidad.
Tan vacíos somos a veces, ¿qué bueno encuentras si mueres a cada intento? nunca llegué pensar en sentirme extranjero, si te sintieras así, es porque no existe el color, la presencia de lo humano, te hace recordar de donde vienes, un mundo sin igual, dulce y bello, no hay otro mejor. Tendría que estar agradecido porque viniese hacia mi correteando, sentir el calor de sus abrazos, la incomensurable brisa de la tarde, cierro los ojos y te veo.

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