28 sept. 2011

El derecho de voto del no inscrito

No termino de entender como el voto es obligatorio en Chile solo para quienes están inscritos, sería mejor que fuese libre, y pudiese votar todo el mundo. La mayoría de los  jóvenes no sé si por por falta de compromiso social, o por comodidad, prefiere no acudir a votar en unas elecciones presidenciales, y eso la clase política lo sabe y no hace nada por cambiarlo.
La ley si no te inscribes no te obliga en este caso. Se puede decir que hay una masa social importante, por lo que ha terminado envejeciendo el electorado con la permisividad del político, quizás por miedo a perder su hegemonía ante un electorado potencialmente joven, que pide a gritos cambios estructurales en la sociedad chilena. algo contradictorio si no se inscriben en este sistema electoral. Mejor tu voto para cambiar al mundo.
A continuación les dejo un artículo que he encontrado muy interesante en la web. 

Los jovenes de Chile: la potencia electoral dormida
Fuente:  quiencallaotorga 
                               
De acuerdo a información recogida de los sitios web del servicio electoral (www.servel.cl) y del instituto nacional de estadísticas (www.ine.cl), el comportamiento electoral del segmento de jóvenes entre 18 y 29 años de edad ha cambiado dramáticamente entre los años 1988 y 2006.

Mientras en el año 1988 estaban inscritos 2.676.878 jóvenes entre 18 y 29 años, representando el 36% del padrón electoral total y que a su vez correspondía al 91% de la población juvenil de chile, en el año 2006 estaban inscritos 687.182 jóvenes, representando el 8,5% del padrón electoral total y que correspondía al 22% de la población de ese segmento.
En resumen, hoy sólo 1 de cada 5 jóvenes está inscrito en el servicio electoral y están ausentes de este padrón en cifras absolutas aproximadamente 2.450.000 jóvenes. Sólo para tener una idea del potencial electoral de este segmento ausente recordemos las cifras de la segunda vuelta electoral del año 2006: Michelle Bachellet obtuvo 3.723.019 votos contra 3.236.394 votos de Sebastián Piñera, con una diferencia entre ambos de 486.625 votos. Haciendo política ficción y asumiendo que este segmento de jóvenes se comportara homogéneamente, por si solos podrían levantar un candidato presidencial y llevarlo a segunda vuelta. ¿Potente, cierto?

Sin embargo, la realidad es muy diferente. Cada año que pasa el padrón electoral envejece aún más y los jóvenes parecen más desinteresados en la participación electoral. ¿Qué sucede? ¿Por qué renuncian a ejercer su derecho y a la posibilidad de influir significativamente en los representantes elegidos por la ciudadanía para que los represente?

Hasta ahora, aparte de esporádicos artículos que llaman la atención sobre este problema que distorsiona la representación democrática de las autoridades elegidas, nada parece hacerse para una solución. Aún menos interesados parecen los representantes elegidos: presidente de la república y parlamentarios.

Tampoco parece interesarse el mundo académico, que podría alumbrar con estudios socio-políticos sobre las causas y proponer posibles políticas públicas que reviertan la situación. La iniciativa de la inscripción electoral automática y voto voluntario sigue durmiendo.

Mi opinión es que esto no cambiará por obra de los actuales representantes ciudadanos sino cuando por alguna coyuntura aún difícil de prever, este segmento de jóvenes tome conciencia de su poder potencial y se organicen masivamente para cambiar el statu quo. Recordemos lo que fue capaz de generar el movimiento pingüino al plantearse una causa legítima que tuvo eco en amplios sectores de la sociedad: el actual acuerdo educacional entre gobierno y oposición tuvo como origen mediato a este movimiento escolar.

Mientras tanto, llamo a cada joven a reflexionar sobre las herramientas de que dispone para generar cambios en una sociedad que no parece cautivarlos. El poder electoral dormido es una de ellas.

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