13 oct. 2011

El nuevo mundo que nos espera


La nueva cédula de identidad y pasaporte tendrán un chip similar al de la tarjeta Bip de metro y bus. Aunque mi opinión será un mayor control sobre el individuo que antes,  y que va controlado por GPS, significa que cualquier lugar que fueres estarás vigilado, no vale decir que es para agilizar la transacciones aduaneras, o mejor para llevar un control de la delincuencia, porque a todos va afectar.

Sabrán lo que compras, el lugar por donde te movilizas, y el derecho a la intimidad pasará a un segundo plano de tu existencia.

Los estados seudodemocráticos no necesitaran a H.G.Wells o sus falsas guerras euroasiáticas para confundir la realidad en la que estamos inmersos, ya se bastan a ellos mismos para jugar a un juego de rol, como si de una estirpe o raza se tratara,  parecieran una apología de Thule, pero a la baja usanza.

Quizás el idealismo murió cuando nos arrebataron la libertad de acampar junto a un rio, o caminar de noche mirando a las estrellas al ser sospechoso de romper la linealidad del mundo.

Quiero una causa, reivindico aquella pintada en el muro, QUE PARE EL MUNDO QUE QUIERO BAJARME, me he preguntado alguna vez, si quién escribió aquello lo conseguiría de alguna forma.

Seríamos como niños en  aquella isla del SEÑOR DE LAS MOSCAS, jerarquizamos engendrando el servilismo hasta las últimas consecuencias, sin importarnos habernos vaciado del paradigma sofista, encarcelando a los sabios para darle la fuerza a quién tú no les importas en absoluto.

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