13 jun. 2012

De tal euro tal astilla...

Supongo que muchos se preguntan cómo se puede crecer  con tantas contenciones, nos indican que subamos el precio de esto, el cierre de aquello  y añadámosle más impuestos , sobre todo porque la generación de riqueza del país es cada día menos gente quién la produce.

 Si pedimos un crédito a un interés cómodo y devolverlo en  el plazo que nos estipulen,  si fuera por ganar tiempo, estaríamos engañando a los ciudadanos, pero si es porque tenemos la convicción de pagarlo, entonces creemos riqueza, crecimiento, es indudable que para muchos esas dos vertientes son casi imposible de aunar, sobre todo por los que sí están creciendo.

Nadie puede entender cómo se puede crear riqueza al mismo tiempo que recortamos gastos en vez de dirigirlo al crecimiento, claro desde el punto de vista de este humilde ciudadano, y máxime teniendo casi cinco  millones de parados, no me cuadran las formas, a no ser que se tenga que sacrificar muchos recursos a corto medio plazo, obligando a  emigrar a una generación entera de jóvenes, ajustando su población actual a los índices que solo pueda soportar.

Ya  no tenemos una moneda que podamos devalúar, se nos exige que hagamos reformas estructurales, más o menos recortes estructurales, con lo que conlleva eso en el momento actual, claro que generaciones futuras dejarán de recordar esto, como los principios de una Europa injusta en la solidaridad con sus miembros.

Me imagino si esto hubiese ocurrido con la peseta, estaríamos hablando ahora de otra cosa.

Está claro que algo funciona mal, y no solo es por el excesivo gasto que han tenido algunos de los socios de la U.E. Si no por la dificultad de resolver sus problemas sin la ayuda de quién se supone son las instituciones europeas.

Recuerdo los orgullosos que se sentían los países al crear la moneda, el mercado más grandioso del planeta, ya no estábamos solos, la Europa de la cultura, un mundo milenario abierto a la libertad, al respeto, creíamos tenerlo todo, la cultura  nos avalaba, un mundo sin igual, ¿Dónde ha quedado todo aquello?

Un mercado financiero injusto nos ha salpicado en la cara, el  mercado de los acreedores, quienes prestan dinero a quienes no podrán devolverlo, sabiendo que el aval de una caída no es ya suficiente con la garantía de un país

¿Este es la economía sostenible que tanto alardeaban los padres de la Europa? Sigo sin entender nada.


Una Europa insolidaria en los mercados, como un parqué o como una lonja en un puerto pesquero, tenemos la posibilidad de financiarnos, pero a costa de las importaciones alemanas, ese diferencial con el bono me parece una autentica patraña, no porque no sea lícito para quién nos confía su dinero, si no porque nunca podremos desde esas perspectivas crear una real unión de Europa, entiendase la diferencia entre norte y sur, esa distancia es la de un capitalismo puro y cruel que creíamos haber dejado atrás. Amen de los bancos.

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