30 dic. 2010

Penélope no volvió a la estación

Muchas son las veces que intento entender a esta buena gente, caminan rápido haciendo eses, se te cruzan por los lados sin apenas pedir permiso, sientes los empujones a tus costados, te indigna sí, pero no puedes estar peleándote todo el tiempo, discutir cada vez que alguien te da con su bolso.
El centro de Santiago es una ciudad desbordada por el resto de la metrópolis, vienen a trabajar a las oficinas, comprar con sus tarjetas a los comercios, digo tarjetas porque aquí el sueldo no da para más, el problema son los intereses que cobran por cada compra, casi duplican el precio real.


Nunca me había preocupado antes en ver estas cosas, pero veo una gran injusticia con el chileno, aquí el producto no es lo importante, el precio es cierto que está inflado, demasiado alto para la renta perca pita del ciudadano, pero para eso están las tarjetas, el crédito, ese es el negocio. No vale con tener dinero en efectivo, porque la oferta sube un 60% más si lo pagas al contado, hasta tienen sus propios bancos. 


Recuerdo cuando mis padres me llevaban a la feria donde mis hermanos y yo subíamos a los caballitos, o los coches de choques, y había uno que me llamaba la atención, las famosas tómbolas, un señor que con un micrófono te llamaba para que compraras boletos, mis padres compraban algunas veces, pues, esto es lo que me encontré aquí, almacenes de supuesto prestigio utilizando los mismos métodos que los feriantes, SUBAN Y COMPREN AL NIVEL 5 la oferta dura diez minutos, y sin compran con la tarjeta de nuestra tienda la oferta es mayor, terminé pidiendo, rogando que por favor parase, me iban a reventar los oídos.


Un contraste que no terminas de comprender, no me imagino una tómbola en alguna tienda de El Corte Ingles dando gritos." en la planta 5 tienen una oferta que se acabe en diez minutos".
Precios de escándalo, ordenadores, PC computer aquí que se hace inverosímil comprar para un chileno medio, sin recurrir al crédito durante 36 meses, y renunciando con eso a cosas más importantes.


A veces he pensado que el cobre pueda perjudicar al chileno de a pié, tener unas de las minas más poderosas del planeta no les hace más ricos, ni sus vidas más llevaderas. Todo se mide en Unidad de Fomento, es como otra moneda, el peso no es el bastión de la economía, pueden estar a más de un 20 % de inflación y seguir viviendo como si nada ocurriese, y al mismo tiempo presumir desde la jeraquía política que estan creciendo.


Decir que es un país en las puertas del desarrollo es mentir, porque el desarrollo tiene que impregnarse en la economía real de los chilenos, en sus vidas diarias, la educación, la sanidad, y lo que es más importante tanto o igual, en los salarios que cobran el 60 % de cada uno de ellos. Con eso es imposible acceder a una universidad, a pagarte un buen servicio médico, sobre todo cuando los precios están por encima incluso a Francia y España, ah por cierto las becas hay que devolverlas.


Me pregunto cuando veo a tantos miles de personas acudir a su trabajo, sin espera, les observo y parecen perder el tren, y arremeten con sus prisas a quienes se les cruzan en el camino. Esto es lo que hay me digo, y no hay nadie que pueda cambiarlo,  y que quiera cambiarlo realmente, el chileno trabaja duramente para llegar siquiera a pagar sus deudas, mirando de soslayo un sueño que les haga cambiar sus vidas.

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